Un tesista motivado

Última modificación el 03/03/2021 por Lorena Plazas

Diferencias de conceptos

Para comenzar es necesario dejar en claro una distinción conceptual: no es lo mismo escoger y delimitar un área temática que plantearse un problema de investigación. Lo primero indica simplemente que se ha definido un campo de trabajo, un terreno de estudio sobre el cual podrá o no hacerse una indagación científica.

Área temática 

Un área temática es algo que el investigador encuentra en la abrumadora mayoría de los casos, previamente establecido; en el curso del desenvolvimiento de una disciplina se va produciendo un proceso de especialización y delimitación de campos que permite subdividirla en áreas cada vez más específicas a medida en que se acumulan y desarrollan los conocimientos respectivos.

Por ejemplo, hoy nadie estudia física en general, sino que se concreta a la investigación en alguno de sus campos: óptica, electrónica, física del estado sólido, etc. Esas especialidades, sin embargo, resultan todavía demasiado amplias para quien pretenda iniciar un trabajo de investigación: la electrónica, para citar sólo un caso, es hoy un vasto campo de trabajo en el que se encuentran innumerables áreas particulares.

Lo mismo, por cierto, ocurre con el derecho, la medicina o la sociología. En cada caso el tesista o el investigador tendrán que seleccionar un campo concreto, porque la investigación científica no se realiza en términos generales; sino definiendo problemas específicos dentro de áreas particulares del conocimiento como:

  • Aplicación del derecho laboral en zonas rurales.
  • Estudio de una cierta enfermedad.
  • Condiciones de vida de determinados grupos sociales.

¿Cómo se fundamenta la elección de un tema?

Al fundamentar la elección de un tema de investigación se deben presentar los criterios (argumentación lógica) y las razones que sustentan la realización con el tema seleccionado. Al momento de elaborar la fundamentación se deben cumplimentar algunos requisitos o criterios, ellos son:

Criterios

  1. Hay que explicar la prioridad de abordar ese tema en una investigación.
    ¿Cuál es la naturaleza e importancia del tema a abordar? En este punto es importante manifestar y explicar con datos estadísticos (si es que los hubiera), con datos concretos de la realidad laboral y/o profesional.
  2. Que prioridad se le da al tema, al abordarlo. En este aspecto hay que tener en cuenta las cuestiones técnicos profesionales, sino además las razones políticas.

Razones

  1. Políticas y/o sociales: cuando el proyecto de investigación se encuentra avalado y enmarcado en acciones generales.
  2. Técnicas en las que se expresan las razones que dan lugar al abordaje del tema planteado.

Planteamiento del problema

Plantearse un problema, en cambio, significa haber encontrado algún punto que amerita realizar una indagación, puesto que, sobre el mismo, hay conocimientos insuficientes o poco confiables.

Un problema de investigación es, por otra parte, un conjunto de interrogaciones que se hacen en relación a algún aspecto de la realidad. Es algo que, precisamente, no se conoce, acerca de lo cual se formulan preguntas, puesto que no existe todavía un conocimiento establecido al respecto.

Elección del problema y su evolución

El problema se plantea como una inquietud o deseo de saber, en tanto que un área temática existe de por sí, como producto del conocimiento ya acumulado. Ya no es hoy un problema de investigación determinar la distancia medida entre la Tierra y el Sol, aunque sí lo fue hace algunos siglos; pero sigue siendo un área temática para los astrónomos todo lo relativo al conocimiento de la órbita terrestre.

Son problemas de investigación o de conocimiento, del mismo modo, el saber por qué un determinado material posee cierto coeficiente de elasticidad o averiguar la forma en que ha evolucionado la tasa de divorcio en una sociedad concreta.

Planteamiento de preguntas

Una vez seleccionado un adecuado campo de trabajo el investigador tendrá que plantearse las preguntas que acerca del mismo se hace, es decir, tendrá que definir qué nuevos conocimientos puede buscar dentro de tal área.

La experiencia indica que es normal que esa tarea se vaya haciendo simultáneamente con la propia delimitación del área temática, en un proceso durante el cual se van delineando poco a poco todas las características básicas de la investigación proyectada.

Resistencia mental

El planteamiento de un problema concreto, bien definido y factible de ser resuelto, presenta dificultades similares a las de la delimitación de un tema. Es normal que muchos investigadores, si no casi todos, muestren una evidente resistencia mental hacia esta tarea, como si hubiese una predisposición psicológica hacia la elección de campos de trabajo demasiado amplios.

Eso es, en definitiva, bastante natural. El ser humano suele estar interesado en preguntas y respuestas generales y se inclina poco, espontáneamente, hacia los pormenores, a veces tediosos, de la investigación científica.

Tanto las preocupaciones vitales y prácticas como, en el otro extremo, las inquietudes filosóficas y especulativas, coinciden en formular interrogantes, que no es posible satisfacer por medio de la actividad científica normal.

Investigación científica

Esta procede por etapas, analíticamente, y sólo después de muchas investigaciones particulares puede comenzar a dar respuestas a esa búsqueda de tipo general. Es lógico preguntarse, como seres humanos, si hay vida fuera de la Tierra o por qué existen las guerras. Pero ese no es el nivel, por cierto, de los problemas que fructíferamente puede abordar el trabajo científico, y mucho menos el que corresponde a una tesis.

Pareciera existir así una oposición entre las inquietudes como personas concretas y el nivel de restricción que resulta necesario para desarrollar una seria indagación sobre la realidad. No se trata en este caso de la capacidad intelectual, ni siquiera de la experiencia que posea el investigador.

Grandes pensadores, desde la antigüedad hasta el dia de hoy, se han dejado llevar por esa tendencia del espíritu humano que ha producido gran parte de la filosofía y de la teología, buscando satisfacer las preguntas permanentes que nos hacemos como hombres.

Formular un problema de investigación concreto y accesible resulta siempre de un esfuerzo consciente, de una búsqueda de definiciones y precisiones que se opone, en alguna medida, a las más directas inclinaciones. De allí también que convenga detenerse a elaborar un anteproyecto de investigación, pues ese breve documento permitirá cristalizar las ideas que se presenten y que de otro modo resultarían mucho más vagas e imprecisas.

Es necesario aclarar que en las fases más tempranas de la investigación, (cuando todavía no se han precisado nítidamente las líneas que la conforman), un asesoramiento metodológico puede resultar muy efectivo y útil.

Criterios de selección

Dentro de la vida científica y académica, la selección del tema no es realizada por el propio investigador sino que influyen las siguientes situaciones:

  • Hay líneas de indagación que fijan los equipos de trabajo, departamentos o institutos.
  • Temas que son propuestos o exigidos durante la práctica docente.
  • Problemas de investigación que se presentan de un modo casi natural, remitiendo sin mayor esfuerzo hacia un área temática específica.

Angustia en el tesista

Para el tesista que no encuentra un asesoramiento oportuno o bien calificado siempre es una tarea riesgosa la de determinar el tema que servirá de eje a su tesis, pues de su decisión dependerá el tipo de trabajo a realizar durante un lapso relativamente largo y la misma calidad de su resultado final.

Se suele estar habituado a la típica angustia de quien, en pre o postgrado, se enfrenta a la tarea de comenzar un derrotero al que perciben como peligroso y plagado de dificultades. Es cierto que, en muchas instituciones, la elección del tema no es dejada al albedrío del estudiante.

Es comprensible que así se proceda, en la medida en que parece necesario encauzar adecuadamente sus esfuerzos para evitar que éste se enfrente a temas impropios para el nivel en que se desenvuelve. Pero no es conveniente, ejercer en tal sentido una presión excesiva, que resulte en una imposición de la temática a investigar.

La importancia de la motivación en una tesis

En tal caso se perdería la indispensable motivación que es sin duda necesaria para efectuar un trabajo de dimensiones considerables, debilitando la voluntad y el nivel de creatividad que requieren el quehacer científico.

Es necesario distinguir entre la sugerencia de áreas temáticas definidas, lo cual puede ser importante para orientar el uso de los recursos existentes y facilitar la acumulación de conocimientos en cierta dirección, y la formulación del problema concreto a investigar, que se refiere a las preguntas específicas a las que pretende satisfacer la indagación.

Adjetivos de las tesis

En este último nivel, en general, parece ser adecuado que el tesista defina su proyecto de acuerdo a sus inclinaciones y preferencias. Suele decirse que un trabajo de tesis debe versar sobre un tema significativo para el avance del conocimiento y que la tesis ha de ser original, creativa, rigurosa desde el punto de vista metodológico y actualizada en su teoría. Es decir; la tesis debe ser:

  • Original.
  • Creativa.
  • Rigurosa.
  • Actualizada.

Los reglamentos existentes dejan siempre un margen relativamente amplio para la interpretación, y son variados los consejos y recomendaciones que se dan en cada lugar y oportunidad. Debe encontrarse un cierto balance entre las exigencias inevitables que supone un trabajo de envergadura y las limitaciones concretas que siempre existen, y que sería ilusorio negar.

Por dicho motivo no debe exigirse a las tesis una perfección inalcanzable exagerando el difuso concepto de originalidad, por ejemplo, o imponiendo sólo ciertos temas a los estudiantes aunque no debe caerse en el extremo opuesto, en una permisividad que degradaría el nivel de los trabajos.

Sugerencias para la elección del tema y problema

Debido a las dificultades que presenta el estudiante en esta etapa inicial de su trabajo, es oportuno anotar algunas sugerencias referentes a la forma en que puede escogerse el área temática y el problema de investigación. Las más importantes, pueden resumirse así:

1.El tema y problema deben agradar al tesista

Buscar un problema de investigación que resulte de real interés para el tesista. Aunque parezca obvio, es indispensable recordar que una tesis implica un esfuerzo considerable, pues normalmente se exige de ella un nivel de calidad al que, por supuesto, no está acostumbrado el estudiante. Este deberá apelar a todas sus capacidades para lograr superar los escollos, diversos e imprevistos, que se le irán presentando.

Probablemente tenga que sumergirse en su desarrollo durante un tiempo nada breve, que puede oscilar entre algunos meses y un par de años. Todas estas dificultades se simplifican enormemente si se posee un sincero y auténtico interés hacia el tema sobre el cual se investiga y se escribe.

Si realmente se desea conocer la respuesta a los interrogantes que se plantean en el proyecto, y si se insiste, existe una efectiva curiosidad intelectual por saber cuál será el resultado de esa indagación, se harán entonces casi todas las tareas con gusto, sin que pesen demasiado, logrando concentrar mucho mejor las energías.

Es por eso que al realizar el examen de las posibilidades que se le abren en concreto, el tesista debe tratar de asumir de manera consciente el verdadero alcance de sus intereses subjetivos, de lo que en propiedad le interesa o le desagrada. Lo mismo es válido no sólo para las tesis sino, naturalmente, para cualquier trabajo de investigación.

2. Escoger un tema conocido

Una tesis propone aportar nuevos conocimientos a alguna disciplina del saber humano. Por más que tal meta no se tome de un modo totalmente estricto y que se acepten ciertas limitaciones en este objetivo central, siempre se requerirá de un esfuerzo de creación intelectual relativamente amplio, que supone el conocimiento de lo ya existente en la materia a trabajar.

Resulta claro, entonces, que es preciso conocer de un modo bastante acabado el ámbito en que se habrá de desarrollar la investigación: no se puede pretender aportar “nuevos” conocimientos si no se tiene una idea bien definida acerca de cuáles son los ya existentes.

Conviene centrar el problema de investigación dentro de un área temática que resulte, de algún modo, bastante familiar. Tal conocimiento puede provenir de lecturas sistemáticas, de cursos o seminarios en que se haya participado o de haber realizado un trabajo práctico en el campo de acción correspondiente.

En todo caso no hay que desdeñar la ventaja que esa plataforma de conocimientos significa y es preciso saberla utilizar. No es fácil, aún así, llegar a producir aportes al desarrollo de una disciplina, porque esto significa en cierta forma haber alcanzado una especie de frontera en cuanto al saber existente en el terreno que se estudia.

Se recomienda a todo tesista evaluar el estado actual de sus conocimientos, para evitar un trabajo de estudio y actualización que puede llegar a resultar desmesurado y para eludir otro riesgo, de lamentables consecuencias: encontrar, en el curso de la investigación, que ya se ha realizado un estudio casi idéntico.

Hay que recordar siempre, que plantear adecuadamente un problema de investigación implica conocer a fondo el área temática en que el mismo se ubica. Si el estudiante no tiene la menor idea de qué son los QUASARS, por ejemplo, o si posee acerca de tales objetos conocimientos que apenas si superan el nivel de la divulgación científica, será imposible que se plantee más que interrogantes generales, poco interesantes en definitiva, que ya seguramente han resuelto los especialistas o que no se pueden esclarecer todavía porque falta la indispensable acumulación de conocimientos al respecto.

En el campo de las ciencias sociales se produce además otro fenómeno, de perturbadoras consecuencias: el investigador novel tiene a veces la impresión de que domina un cierto tema, o de que puede hacer sobre el mismo interesantes reflexiones.

Pero, una vez que lo aborda seriamente, comprende que tiene sobre ello apenas algunas prenociones, vagas e inconexas, que conforman más una posición ideológica que una sólida teoría. Esto es frecuente si se piensa en objetos de estudio tales como el hábito del consumo de drogas, la corrupción administrativa, las desigualdades sociales o la conducta sexual, donde todos parecen tener ya una posición tomada.

En estos casos, inusuales en el ámbito de las ciencias naturales, es conveniente que el estudiante haga una prudente consulta bibliográfica aún antes, siquiera, de emprender la elaboración de una monografía.

3.Buscar áreas de trabajo que puedan ayudar

Esta recomendación, como las otras, parece realmente elemental y poco discutible. Se esta acostumbrado a ver el caso de estudiantes que se empeñan en lograr lo inalcanzable que no dudamos en dedicar unos pocos párrafos a este simple pero eficaz consejo.

Son varios los elementos a los que se refieren en este caso, todos ellos directamente relacionados con los diversos recursos que son necesarios para emprender una investigación.

Un primer elemento a considerar es la disponibilidad de datos pertinentes a la cuestión en estudio. Si estos escasean o son difíciles de hallar, en principio, se estará ante un interesante desafío que puede incluso realzar el valor de la tesis a efectuar. Pero, más allá de cierto punto, tal dificultad se puede convertir en una muralla imposible de escalar, especialmente con los limitados recursos materiales que habitualmente posee un tesista.

Se aconseja un poco de lo que suele llamarse realismo: conviene dejar para otra oportunidad tan ambiciosas metas y encaminar los esfuerzos hacia problemáticas tal vez algo menos originales, pero en todo caso factibles de explorar dentro de las condiciones existentes.

Elementos para la indagación científica

Lo mismo se podría decir, en cuanto a la disponibilidad de otros elementos que en ocasiones resultan indispensables para el desarrollo de una indagación científica, ellos son:

  • Existencia de laboratorios, materiales y equipos.
  • Ayudas financieras para la realización de trabajos de campo.
  • Acceso a fuentes de documentación.
  • Contacto con personas que posean información y que no está disponible en fuentes secundarias.
  • Presencia activa de un tutor.

Presencia de un tutor

Lo anterior tiene relación, básicamente, con lo que se puede llamar los aspectos materiales de la investigación. Pero hay otro elemento que en ocasiones suele pasar inadvertido, aunque siempre incide en el adecuado desarrollo de una tesis: estamos hablando de la presencia activa de un tutor, en el pleno sentido de lo que significa ese importante rol.

Si el tesista tiene la oportunidad de contar con alguien capaz de orientarlo desinteresadamente en su trabajo y que, respetando sus inclinaciones y puntos de vista, sea capaz a la vez de apoyarlo de modo constructivo, conviene que busque el modo de mantener una relación de trabajo tan fructífera y positiva.

Es cierto que una feliz combinación de cualidades como la mencionada no se suele encontrar con frecuencia. Pero, en todo caso, conviene tener presente que es mejor hacer ciertas concesiones en materia de elección temática que intentar trabajar sin el concurso de las orientaciones que puede proporcionar una persona más experimentada.

Un tutor que trabaja con desgano, sólo como en respuesta a una designación administrativa, o uno que busca simplemente en el tesista una especie de dócil continuador de sus puntos de vista, se convierte en un lastre, en un impedimento que hace aún más difíciles las de por si complejas tareas de toda investigación.

De allí que sea conveniente que el tutor también posea algún interés personal en el área del trabajo de modo que pueda compartir cierto entusiasmo por la labor que se efectúa.

4.Seleccionar un tema bien concreto y accesible

Es pertinente recordar aquí que la ciencia ha progresado casi siempre por medio de la acumulación de aportes individualmente reducidos, no a través de bruscos saltos en que se replantean todos los conocimientos anteriores o se construye desde sus raíces una nueva teoría.

De allí que el pensamiento científico se ocupe primordialmente de resolver problemas concretos de conocimiento, es decir, específicos y bien delimitados. Por ello es necesario que el investigador haga un esfuerzo para ir acotando el área dentro de la cual habrá de plantear su pesquisa, porque de ese modo podrá formular un problema de investigación que sea efectivamente capaz de resolver.

Delimitación del tema

Para lograr lo anterior es preciso conocer ya en cierta medida las áreas que son posible objeto de interés: sólo de ese modo podrá encontrarse una delimitación que resulte apropiada tanto teórica como práctica. Lo primero significa que la delimitación temática no debe ser arbitraria, y de esa manera restringirse a un campo del saber que tenga coherencia interior.

Si el tema de un trabajo es, por ejemplo, la balanza comercial de un país, no podrá dejarse de lado razonablemente, el estudio de la cotización internacional de su moneda, puesto que este último aspecto incide decisivamente sobre el anterior.

El sentido práctico de la delimitación es bastante más evidente: se comprende que no resulta necesario ni posible hacer un estudio de actitudes frente al aborto en todas las poblaciones de una nación con los recursos habitualmente limitados de un tesista.

Es conveniente para el estudiante no desdeñar aquellas posibilidades de trabajo que pueden parecerle tal vez un tanto simples, como carentes de vuelo, si en los demás respectos ellas son adecuadas para iniciar una investigación provechosa. De este modo logrará conocer mejor el campo de conocimientos en que se desenvuelve, pues la restricción de su amplitud permitirá una más completa y eficaz búsqueda bibliográfica.

Tendrá ocasión también de evitar que su investigación adquiera proporciones desmedidas, pues siempre en el desarrollo de un trabajo se encuentra que las cosas resultan más complejas de lo que inicialmente parecían.

Y, por último, aunque no menos importante, estará en mejores condiciones para plantearse un problema accesible, que pueda ser resuelto mediante sus propios esfuerzos intelectuales.


Información del Autor
  1. Plazas Lorena, Enfermera. Trabajo propio.
Fuentes bibliográficas
  1. Sabino Carlos, 1987, “Cómo hacer una Tesis (Guía para elaborar y redactar trabajos
    científicos)”. Editorial PANAPO. Capítulo 6, Caracas.

Última actualización: 03/03/2021

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *