Tips sobre soluciones intravenosas

Última modificación el 01/04/2021 por Lorena Plazas

En este artículo se pretende aclarar ciertos mitos sobre las soluciones intravenosas y brindar recomendaciones para su utilización.

Soluciones intravenosas

Las soluciones intravenosas son las terapias más utilizadas en pacientes hospitalizados; deben ser consideradas como fármacos ya que poseen indicaciones; contraindicaciones y efectos adversos.

Se dividen en solución salina (hipotónica, isotónica, hipertónica) o soluciones balanceadas (solución de Hartmann, plasmalyte) que son más parecidas al plasma.

Tips para recordar: 🙄 

1.Solución salina a 0,9%

  1. Cuando se utiliza la solución salina al 0,9% como solución estándar para reanimación o mantenimiento; es algo que se realiza sin razón alguna; ya que esta solución es la menos fisiológica de las soluciones y probablemente la más utilizada.
  2. El principal problema de la solución salina al 0,9%, (además de la carga de sodio), es la cantidad de cloro que tiene (154 mEq/l), mucho más de lo que se encuentra en el plasma.
  3. La cantidad de cloro que hay en la solución salina tiene como consecuencia: acidosis metabólica hiperclorémica o de anion gap normal; vasoconstricción de la arteriola aferente; mayor incidencia de lesión renal aguda y eventos adversos renales.
  4. Un litro de solución salina al 0,9% tiene la cantidad de sodio equivalente a 20 bolsas de papas fritas.

2.Solución glucosada a 5%

  1. A pesar de que la solución glucosada al 5% es isotónica, la glucosa se metaboliza casi de inmediato y su aporte es solo de agua libre de electrolitos.

3.Plasma

  1. El componente acuoso del plasma tiene 154 mEq/l de sodio, lo mismo que la solución salina a 0,9%.

4.Solución de Hartmann

Existen mitos sobre lo que esta solución puede causar, aqui su aclaración:

  1. Hiponatremia: en exceso es posible que esto pase, sobre todo en pacientes hospitalizados por actividad de la hormona antidiurética.
  2. Hipercalemia: esta solución tiene una cantidad muy baja de potasio. De hecho, el uso de solución salina al 0,9% se ha asociado con mayor hipercalemia.
  3. Hiperlactatemia: es lactato de sodio, no ácido láctico, por lo que no incrementa el lactato. La única consideración sería en pacientes con falla hepática.

5.Solución isotónica

  1. Para realizar una solución isotónica con bicarbonato: diluir 3,5 frascos de bicarsol (50 ml con 44,5 mEq de bicarbonato de sodio) en 1 litro de agua inyectable.
  2. A las 2 horas de haberse infundido un cristaloide solo 25% permanece en el espacio intravascular.

6.Albúmina

¿Cuándo usar albúmina?

La albúmina es el único coloide con indicaciones precisas; puede ser hiperocótica al 20% al 25% o se puede hacer isooncótica al 4%.

  1. Cirrosis: se utiliza en pacientes con esta patología: Albúmina 1 g/kg (máx 100 g) al día como expansor de volumen en pacientes con cirrosis con lesión renal aguda y sospecha de síndrome hepatorrenal.
  2. Después de una paracentesis > 5 litros, reponer 8 g de albúmina por litro de ascitis removido (incluyendo los 5 litros iniciales).
  3. Peritonitis: en peritonitis bacteriana espontánea infundir 1,5 g/kg de albúmina al momento del diagnóstico y 1 g/kg a las 72 horas.
  4. Reanimación de pacientes: la solución de albúmina al 4% se puede utilizar para la reanimación de pacientes.
Albúmina

Clasificación de soluciones intravenosas

Categorías

Las soluciones intravenosas pueden dividirse en dos grandes categorías y ellas son:

  1. Cristaloides
  2. Coloides

Cristaloides

Los cristaloides son soluciones que contienen solutos pequeños orgánicos e inorgánicos diluidos en agua; pueden ser hipotónicas, isotónicas o hipertónicas en relación al plasma. En este rubro se incluyen las soluciones glucosadas.

Se dividen en solución salina (hipotónica, isotónica, hipertónica) o soluciones balanceadas (solución de Hartmann, plasmalyte) que son más parecidas al plasma.

Coloides

Son macromoléculas dispersas en agua que en teoría permanecen mayor cantidad y tiempo en el espacio intravascular. Los coloides (gelatinas, almidones) han caído en desuso, ya que se ha probado que no son más benéficos que los cristaloides y tienen más efectos adversos, como lesión renal aguda o coagulopatía. El único coloide que sigue vigente es la albúmina.

Consideraciones para el uso de soluciones intravenosas

Estado de volumen

  1. Hipervolemia: (insuficiencia cardiaca, cirrosis, enfermedad renal crónica) no se beneficia con soluciones intravenosas y están contraindicadas. Limitar su uso al máximo.
  2. Hipovolemia sin hiponatremia y estado ácido-base normal: se prefiere el uso de soluciones balanceadas para la reanimación inicial.
  3. Pacientes que tienen contraindicado vía oral: (p. ej., posquirúrgicos) se recomienda el mantenimiento con soluciones balanceadas 30 ml/kg. Agregar 1 mEq/kg/día de potasio y 50 a 100 g de glucosa.

Sodio sérico

  1. Hiponatremia: no utilizar soluciones hipotónicas. Las soluciones glucosadas están contraindicadas.
  2. Hipernatremia: utilizar soluciones hipotónicas (solución salina a 0,45% o solución glucosada).
  3. Solución salina a 3%: está reservada para casos de hiponatremia aguda sintomática o casos de hiponatremia grave de difícil manejo. Se sugiere consultar con un nefrólogo o un especialista en medicina interna antes de dejar una de estas soluciones.

Osmolaridad

  1. Pacientes con riesgo de edema cerebral: o con este, no utilizar soluciones hipotónicas.

Estado ácido base

  1. Alcalosis metabólica: se debe utilizar solución salina a 0,9%.
  2. Acidosis metabólica leve: se prefiere soluciones balanceadas.
  3. Pérdidas importantes de bicarbonato y/o acidosis metabólica no anion gap moderada a grave: se puede utilizar solución isotónica con bicarbonato.
  4. Pacientes críticos con acidosis metabólica: solución de bicarbonato hipertónica 4,2% (para disminuir el aporte de líquido), disminuye la incidencia de lesión renal aguda y hemodiálisis; según estudio BICAR-ICU.

Historia de las soluciones intravenosas

Su uso data de la década de 1830 en Inglaterra durante la epidemia del cólera. En diciembre de 1831 William Brooke O’Shaughnessy, a los 22 años, recién graduado de la facultad de medicina publicó en The Lancet su propuesta de un nuevo método para tratar el cólera con una solución con sales y oxígeno. Su objetivo era “regresar la sangre a su estado natural”.

Thomas Latta comenzó a utilizar una solución salina rudimentaria para tratar a estos pacientes. Su éxito fue moderado, ya que no eran estériles. Curiosamente, esto fue publicado en mayo de 1832 en The Lancet. Posteriormente, en 1883 Sidney Ringer creó la solución que lleva su nombre, que era más parecida al plasma que la solución salina de Latta, sin embargo, no tuvo impacto en la práctica clínica de la época.

En 1896 Hamburger creó la solución fisiológica con la concentración de sal a 0,9% que se conoce actualmente. Finalmente, en 1932 Alexis Hartmann agregó lactato de sodio a la solución de Ringer, creando así la solución de Ringer Lactato o solución de Hartmann.

La albúmina humana fue usada por primera vez en 1941 para reanimar pacientes heridos en la batalla de Pearl Harbor.

Entonces:

Thomas Latta-1832- ➡solución salina rudimentaria ➡ no era estéril.

Sidney Ringer-1883- ➡solución Ringer ➡ parecida al plasma.

Hamburger -1896- ➡ solución fisiológica ➡ concentración de sal a 0,9%.

Alexis Hartmann-1932- ➡agregó lactato de sodio a la solución ➡ creando la solución de Ringer Lactato o ➡ solución de Hartmann.

Conclusión

  • Las soluciones intravenosas son fármacos.
  • Deben prescribirse con indicaciones, dosis y objetivos específicos y monitorización adecuada.
  • En la reanimación de pacientes es muy importante evaluar constantemente la respuesta a los líquidos.
  • Utilizar las soluciones intravenosas cuando sea necesario y el paciente tenga beneficio.
  • No dejar por costumbre soluciones de mantenimiento en pacientes con vía oral normal.
  • La solución de Hartmann debe ser el “caballo de batalla”, a menos que exista indicación precisa de usar otra solución.
  • No utilizar coloides, con excepción de la albúmina en situaciones especiales.
  • Limitar al máximo el uso de soluciones intravenosas. La sobrecarga hídrica se ha asociado a desenlaces adversos.

Fuentes bibliográficas
  1. Jiménez Vega Aldo; Meraz Muñoz Alejandro, 2021, Soluciones intravenosas: desaprendiendo lo aprendido – Medscape – 19 de marzo de 2021. Disponible en: https://espanol.medscape.com/verarticulo/5906736?src=mkm_latmkt_210326_mscmrk_top10podcasts_nl&uac=308302MG&impID= 3269377&faf=1
Información del Autor
  1. Plazas Lorena, Enfermera. Trabajo propio para el blog.

Última actualización: 01/04/2021

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