Transfusión de sangre: todo lo que hay que saber

Las deficiencias en la cantidad o la calidad de la sangre o de alguno de sus componentes hacen de la transfusión de sangre un elemento imprescindible en la terapia de enfermedades como las hemorragias, coagulopatías, eritrocitopenias, etc.

Hemoderivados

Sangre total: está indicada en raras ocasiones, por ejemplo en el shock hipovolémico, ya que la primera norma de transfusión de sangre es perfundir sólo el componente deficitario.

Concentrado de hematíes: están indicados para aumentar la capacidad de transporte de oxígeno en pacientes con anemia (con cifras de Hb de 7-8 g/dl. La administración de un concentrado de hematíes contiene sólo 100 ml de plasma pero un 70% de hematocrito, incrementa los niveles de hemoglobina en 1 g / dl.

Hematíes concentrados pobres en leucocitos: están indicados en aquellos pacientes que han tenido en transfusiones previas reacción febril.

Hematíes congelados: recomendado sólo en pacientes con tipos sanguíneos raros.

Hematíes lavados: para alérgicos a proteínas plasmáticas.

Hematíes en solución aditiva: se les añade una sustancia nutriente.

Hematíes irradiados: para evitar complicaciones en inmunodeprimidos.

Plasma rico en plaquetas: está indicado para el tratamiento y prevención de una hemorragia secundaria a trombopenia o disfunción de las plaquetas.

Concentrado de plaquetas: contiene 60-80% de plaquetas. Cada unidad de plaquetas transfundidas aumenta el recuento plaquetario en 5000 U/l. Lo más frecuente es que la transfusión proceda de varios donantes, si bien también es posible obtenerla, con técnicas especiales, de un donante único.

Plasma fresco congelado: posee todos los elementos del plasma, incluyendo factores V y VIII de coagulación. Es separado de la sangre antes de pasadas seis horas de la extracción y es utilizado rápidamente o congelado a -40ºC.

Plasma no fresco: carece o tiene menos factores de coagulación.

Plasma fresco inactivado: tratado con azul de metileno para inactivar virus con cubierta lipídica.

Crioprecipitado: derivado del plasma. Contiene un 30% de sus componentes. Muy usado en déficits de fibrinógeno.

Fracciones sanguíneas: son aquellos componentes de la sangre que, por su baja concentración, para preparar concentrados es preciso recurrir a técnicas industriales y no se prepara en los bancos de sangre hospitalarios. Son:

  • Purificados de factor VIII. -Concentrado.-
  • Factor IX. -Concentrado-
  • Protombínicos. -Concentrado-
  • Albúmina
  • Gammaglobulinas
  • Fibrinógeno.

Pruebas requeridas para disponer de preparados para transfundir

Los procedimientos para identificar al paciente y el hemoderivado se han de seguir cuidadosamente, ya que la causa más frecuente de reacción transfusional por incompatibilidad eritrocitaria se debe a errores administrativos.

Uno de los pasos fundamentales es la realización de las pruebas cruzadas, que se hacen antes de transfundir cualquier hemoderivado para asegurarse que los hematíes del donante son compatibles con el receptor.

Las pruebas de compatibilidad comprenden la determinación de los grupos A, B, O y RH del receptor, así como el estudio de la presencia de anticuerpos irregulares en el suero del mismo. Hay que seguir el protocolo:

  • Cumplimentar adecuadamente una hoja de petición, con el número de historia, habitación, nombre y apellidos, profesional responsable y el carácter de la urgencia.
  • Se extrae una muestra de sangre al paciente.
  • Se colocan en el tubo dos etiquetas: una blanca con el nombre, apellidos, fecha, número de historia, hora de extracción y enfermera responsable y otra roja, solo con el nombre, apellidos y numero de habitación.
  • Se pone una pulsera de identificación especial para el banco de sangre.
  • Si la hemorragia es muy grave, no hay tiempo de realizar determinaciones y se considera pertinente la transfusión de sangre y no de soluciones cristaloides  o expansores, se solicitará sangre con extrema urgencia del tipo ORh-, con hemolisinas y anticuerpos irregulares negativos, así como con títulos bajos de Anti-A y anti-B.
  • A falta de sangre con estas características, se considera imprescindible el que la sangre con la que se inicie la transfusión sea ORh-, mientras se efectúan las pruebas más concretas para transfundir sangre del mismo tipo.

Fármacos utilizados en la transfusión: premedicación

Con el fin de evitar algunas complicaciones durante o después de la transfusión de sangre, es frecuente el uso de alguna premedicación como:

  • Paracetamol: la generación y acumulación de citoquinas durante el almacenamiento de los componentes sanguíneos será una causa de fiebre por la presencia de anticuerpos en el receptor, que al unirse a los leucocitos o plaquetas del donante inducen la liberación de pirógenos endógenos.
  • Antihistamínicos: se utilizan para prevenir la urticaria, que puede ser originada por una posible alergia a un producto soluble en el plasma donante.
  • Diuréticos: para la prevención del edema pulmonar no cardiogénico en pacientes ancianos, niños o con anemias crónicas y insuficiencia renal.
  • Meperidina: se emplea solo cuando ocurre una reacción grave.
Meperidina
Meperidina

Actividades de enfermería durante la transfusión

  • Comprobar el nombre del paciente, cama, número de pulsera e identificación y fecha de caducidad de la bolsa.
  • Constatar que se ha firmado el consentimiento informado.
  • Administrar medicación pautada
  • Purgar la bolsa a transfundir
  • Tomar constantes vitales, que servirán como referencia para las que se tomarán durante la transfusión.
  • Asegurar que no se transfunden a la vez y por la misma vía sustancias incompatibles.
  • Comenzar la transfusión con un ritmo lento, de treinta gotas al minuto como máximo.
  • Conviene vigilar a los pacientes durante los primeros quince minutos para descartar efectos adversos y luego supervisar periódicamente.

Tiempos de transfusión. Concentrados

  • Hematíes: de una a tres horas. Se ha de atemperar espontáneamente antes de conectar al paciente, sin usar calentadores. No mover bruscamente el preparado por riesgo a hemólisis.
  • Plaquetas: de quince a veinte minutos. Hay que movilizar el preparado con movimientos horizontales para evitar agregación plaquetaria.
  • Plasma: de quince a veinte minutos. Se administrará antes de transcurridas dos horas desde su preparación.

Precauciones

  • Debido a su valor de hematocrito, los concentrados de hematíes son viscosos y por ello su velocidad de transfusión es lenta.
  • Las soluciones que contienen calcio, como el Ringer Lactato, no se añadirán a ningún hemoderivado, ya que pueden provocar coagulación.
  • Las soluciones de glucosa deben evitarse por formar grupos de hematíes.
  • También se evitará la perfusión en Y con nutrición parenteral o antibióticos.
  • No se debe retirar la etiqueta de la bolsa de hemoderivados hasta no terminar la transfusión, con el fin de controlar registros administrativos durante toda la transfusión.

Reacciones transfusionales

Inmediatas

Pueden tener carácter inmunológico y producirse por un rechazo del transfundido o bien por componentes no inmunológicos.

  • Hemólisis: La hemólisis inmunológica se debe a la presencia en el receptor de un anticuerpo contra el antígeno eritrocitario transfundido. La causa es casi siempre por incompatibilidad ABO, al darse un error de identificación del tipo de sangre del paciente. La hemólisis no inmunitaria se puede deber a una inadecuada conservación de la sangre, un calentamiento de la misma, infusión a alta presión con agujas de pequeño calibre y administración de sangre en Y con sustancias incompatibles.
  • Shock séptico: suele estar ocasionado por una infección de las unidades de sangre por pseudomonas.
  • Hipertermia-escalofrío: la aparición de hipertermia es la reacción transfusional más frecuente, pudiendo acompañarse a veces de escalofríos.
  • Urticaria: ocurre frecuentemente y tiene su origen en el desarrollo por parte del receptor de anticuerpos contra los antígenos presentes en las proteínas de la sangre recibida.
  • Anafilaxia: la causa más frecuente es la recepción de sangre en pacientes con bajos niveles de inmunoglobulina A. En la mayoría de casos, estos pacientes tienen anticuerpos anti-IgA y al recibir sangre con IgA se genera una reacción anafiláctica.
  • Edema pulmonar no cardiogénico: puede surgir por una hipervolemia o también por una reacción inmunológica contra los antígenos leucocitarios recibidos.
  • Sobrecarga circulatoria: por un error de cálculo en el volumen perdido o porque al reponer células sin existir pérdida de volumen el excipiente es excesivo. Eso conlleva una tendencia a la insuficiencia cardíaca y al edema pulmonar.

Tardías

Son las que surgen días, meses o años después de la transfusión de sangre.

  • Reacciones hemolíticas diferidas: la hemólisis se produce por anticuerpos antieritrocitarios no detectados en las pruebas cruzadas por estar a niveles muy bajos.
  • Reacciones de injerto contra huésped: consiste en la replicación de linfocitos T transfundidos, que acaban por no reconocer al tejido receptor, dándose especialmente en pacientes inmunodeprimidos.
  • Púrpura trombocitopénica post transfusional: tiene lugar en mujeres inmunizadas durante algún embarazo. Desarrollan anticuerpos plaquetarios que acaban atacando a las plaquetas recibidas y a las propias.
  • Sobrecarga de hierro: hemosiderosis. Puede provocar fallo cardíaco, pancreático o hepático.
  • Transmisión de enfermedades infecciosas: como hepatitis A, B y C, Citomegalovirus, SIDA, Sífilis o paludismo. Es muy difícil hoy en dia porque se realizan determinaciones de estas enfermedades en los donantes.

Información del autor
  1. Enfermeria Real
  2. Enfermeria Buenos Aires

Última actualización: [13/06/2019]