Bienestar y Salud de la persona mayor

El bienestar y la salud de la persona mayor que se encuentra en un hogar residencial dependerá de la armonía constante que se produzca entre el adulto mayor, los profesionales y el lugar físico, solo estableciendo este equilibrio se puede afirmar que las personas mayores en situación de dependencia o no, reciben cuidados de calidad.

Cuidados en la tercera edad 

Los adultos mayores requieren una atención personalizada e individualizada por parte de un equipo profesional capacitado, dicho equipo es el que proporcionará los cuidados necesarios respetando en todo momento la dignidad; la humanización y los derechos de las personas de la tercera edad que se encuentren en hogares residenciales.

Cuando se habla de los cuidados de adultos mayores es necesario hablar de Residencial en Carrasco, donde se prioriza la calidad de vida y el respeto al prójimo; estas cualidades en definitiva son las que se buscan para este grupo social, y para todos los demás.

Cuidar a los adultos mayores es una tarea que deber ser realizada por personas motivadas y que tengan vocación de cuidador, no ejerce cualquiera este tipo de trabajo, por tal motivo; es importante que el personal a cargo del cuidado se sienta incentivado.

Atención integral

Para el bienestar y salud del adulto mayor es primordial una atención integral; dando espacio a la prevención, a la mejoría y a la rehabilitación; aquí se enumeran los aspectos mas importantes:

  1. Actividad: promover la participación activa en actividades cotidianas, gimnasia, paseos, taller musical, juegos de mesa. Procurando siempre que la persona mayor disfrute de esta etapa de la vida.
  2. Adaptación del lugar físico (hogar residencial): ayudar con la adaptación tiene tres aspectos fundamentales que son: comodidad, seguridad y movilidad. También es importante personalizar y hacer de la habitación del adulto un espacio propio para él.
  3. Afecto y comprensión: brindar un trato personalizado; participar en la comunicación con familiares. Ofrecer bienestar, respeto, confort e identidad.
  4. Alimentación y nutrición adecuada: observar la ingesta diaria de líquidos y alimentos sólidos; registrar dificultades a la hora de comer (falta de piezas dentales, impedimento para tragar, problemas en la movilidad de los brazos). Promover la independencia y autonomía a la hora de la comida tanto como sea posible.
  5. Comunicación: lograr una comunicación constante entre el adulto, la familia y el equipo profesional en el plan de atención. Intervenir y brindar apoyo a las familias. Facilitar un régimen de visitas flexible.
  6. Deterioro cognitivo: los trastornos cognitivos y de la memoria pueden cambiar la manera en que el paciente piensa, actúa o siente. Entre las patologías mas comunes de este deterioro se encuentran: Alzheimer, ACV (accidente cerebro vascular), Parkinson y demencia moderada o grave. Ayudar al adulto a expresarse, evitar el aislamiento social y marginación son herramientas fundamentales para tratar estos deterioros.
  7. Dimensión corporal, funcional, cognitiva y social de la persona mayor: realizar una valoración geriátrica integral (VGI), este instrumento es fundamental para conocer la situación de las diferentes áreas afectadas del adulto mayor y así diseñar un plan individualizado de intervención preventiva, terapéutica o rehabilitadora, con el fin de proporcionar el mayor grado de ayuda al adulto y a su familia.
  8. Ejercicio de derechos: respetar la intimidad en los cuidados personales y en el aseo. Considerar la autonomía y la toma de decisiones por parte del adulto mayor. Conciliar por la seguridad y el derecho a la información.
  9. Envejecimiento saludable: promover de un envejecimiento saludable, brindando información sobre los cambios físicos, funcionales y emocionales de esta etapa de la vida. Ayudar a identificar las alteraciones o problemas.
  10. Equipo interdisciplinario: evaluar al adulto mayor por un equipo interdisciplinario compuesto por las siguientes disciplinas: geriatría, medicina interna, psiquiatría, psicología, fisiatría, enfermería, terapia ocupacional, trabajo social, fonoaudiología, kinesiología, nutrición, dietética y otras especialidades que se requieran. Se recomienda una reunión interdisciplinaria semanal.
  11. Higiene personal: asistir al adulto mayor a mantener el aseo y limpieza de la piel, cabello, uñas, cavidades corporales, higiene bucal, cepillado dental, cuidado de la prótesis dental, afeitado facial, corte de uñas. Aprovechar el momento de la higiene para observar la piel en busca de infecciones, ulceras o deshidratación.
  12. Independencia y autonomía:  potenciar el autocuidado y los hábitos de vida saludables. Respetar la toma de sus propias decisiones. Ayudar lo justo y no anular.
  13. Integración en la comunidad: motivar al adulto al tiempo de ocio y a relacionarse con otra gente. Planificar juegos, cantos y bailes.
  14. Intimidad: respetar la intimidad de su historia particular (biografía, gustos) como su arreglo personal (higiene, vestimenta).
  15. Medicación: explicar al adulto mayor lo que se le administra cuando se le da un medicamento; por ejemplo: (esta pastilla es Enalapril para la presión), y suministrar siempre la medicación indicada por el médico.
  16. Monitoreo de salud: control de signos vitales, glucemia, registro del peso.
  17. Movilización: ayudar a conservar su máxima independencia y higiene postural. Resguardar por las caídas, el miedo a caer o la inestabilidad postural.
  18. Prevención de ulceras por presión: mantener la integridad cutánea, disminuir o eliminar los factores de riesgo. Observar la piel de las prominencias óseas y demás puntos de presión. Evaluar el uso de productos preventivos (colchón, taloneras, apósitos).
  19. Trastornos del estado de ánimo: observar si el adulto mayor presenta decaimiento, dolor de cabeza, palpitaciones, mareos, poco o excesivo apetito, no duerme o duerme más de lo que acostumbra. Controlar si presenta fatiga, sentimiento de culpa y un deseo de abandonarse y morir.
  20. Uso de dispositivos: brindar asistencia en el uso de dispositivos para deambular, (bastón, silla de ruedas, andador) si corresponde.

Conclusión

“El adulto mayor espera amor, comprensión, acogida, escucha, tiempo y compañía, elementos que constituyen una verdadera vida donde la calidad integral está asegurada o al menos intentada. Las personas mayores esperan todo de su familia, y sufren una fuerte decepción si sus expectativas no se ven cumplidas. Como cuidadores no podemos caer en el reduccionismo de proveer sólo controles de signos vitales, administración de medicamentos, alimentos y aseo a los mayores. El ser humano tiene muchas más necesidades a cubrir y deben estar presentes en los cuidados afectivos y relacionales (mirada, gestos de afecto, comunicación) que son nutrientes de primera necesidad para las personas mayores”.


Información del Autor
  1. Plazas Lorena. Enfermera registrada. Trabajo propio.
Fuentes bibliográficas: 
  1. Paniagua Fernández R, 2015, “La ética del cuidado y mayores: Los cuidados a las personas mayores desde un horizonte ético y en la búsqueda de la calidad de vida”, Fundación Europea para el Estudio y Reflexión Ética, pp: 1-61Madrid, España. Disponible en: http://ciapat.org/biblioteca/pdf/1216-La_Etica_del_cuidado_y_mayores.pdf
  2. https://www.residencialsaintmichel.com.uy/

Última actualización: [14/09/2021]

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