Heroína, el alquitrán negro

Última modificación el 17/03/2020 por Lorena Plazas

La heroína es una droga opioide producida a partir de la morfina, una sustancia natural que se extrae de la bellota de la amapola, también conocida como “adormidera asiática”.

La heroína suele presentarse en forma de polvo blanco o marrón, o como una sustancia negra y pegajosa conocida como “alquitrán negro”.

En el 2011, 4.2 millones de personas en los Estados Unidos de 12 años o mayores (el 1.6 %) habían consumido heroína alguna vez en su vida.

Se calcula que alrededor del 23 % de las personas que consumen heroína se vuelven dependientes de ella.

Bellota de la amapola

¿Cómo se consume la heroína?

La heroína se puede inyectar, inhalar o fumar. Las tres vías de administración hacen que la droga llegue rápidamente al cerebro.

Esto contribuye sus riesgos para la salud y al alto riesgo de adicción, una enfermedad crónica y recurrente causada por cambios en el cerebro que se caracteriza por la búsqueda compulsiva de la droga sin importar las consecuencias.

¿Cómo afecta la heroína al cerebro?

Al entrar al cerebro, la heroína se convierte de nuevo en morfina y se adhiere a moléculas en las células conocidas como receptores de opioides.

Estos receptores se encuentran localizados en muchas áreas del cerebro (y del resto del cuerpo), especialmente en aquellas áreas que participan en la percepción del dolor y en la gratificación.

Los receptores de opioides también están localizados en el tallo cerebral, que controla procesos automáticos esenciales para la vida como la presión arterial, la excitación y la respiración.

Con frecuencia, la sobredosis de heroína implica la represión de la respiración, lo que puede resultar en la muerte.

Después de una inyección endovenosa de heroína, el usuario reporta sentir una oleada de euforia (“rush”) acompañada de sequedad en la boca, enrojecimiento caliente de la piel, pesadez en las extremidades y confusión mental.

Después de esta euforia inicial, el usuario pasa a una sensación de estar volando (“on the nod”), un estado en el que se alterna entre estar completamente despierto y adormecido.

Los usuarios que no se inyectan la droga podrían no sentir la euforia inicial, pero los demás efectos son los mismos.
El consumo regular de la heroína cambia la forma de funcionar del cerebro.

Uno de los resultados es que se crea tolerancia a la droga, lo que significa que el usuario necesita una mayor cantidad de la droga para obtener la misma intensidad del efecto.

Otro resultado es la dependencia, caracterizada por la necesidad de continuar con el consumo de la droga para evitar los síntomas de abstinencia.

¿Qué efectos adversos tiene la heroína sobre la salud?

El abuso de la heroína está asociado con varias consecuencias graves para la salud, que incluyen sobredosis mortal, aborto espontáneo y enfermedades infecciosas como el VIH/SIDA y la hepatitis.

El consumo crónico puede llevar a: 

  • Oclusión de las venas
  • Infección del endocardio y las válvulas del corazón
  • Abscesos
  • Estreñimiento
  • Cólicos gastrointestinales
  • Enfermedades del hígado y riñones

Se pueden presentar complicaciones pulmonares, incluyendo varios tipos de neumonía, como resultado tanto del mal estado de salud del usuario así como de los efectos depresores de la heroína sobre la respiración.

La heroína que se vende en la calle a menudo contiene aditivos o contaminantes tóxicos que pueden obstruir los vasos sanguíneos que van a los pulmones, hígado, riñones o cerebro, causando daño permanente a estos órganos vitales.

El consumo crónico de la heroína produce dependencia física, un estado en el que el organismo se adapta a la presencia de la droga.

Si un usuario dependiente disminuye o descontinúa abruptamente el consumo de la droga, puede experimentar síntomas graves del síndrome de abstinencia.

Estos síntomas, que pueden comenzar a las pocas horas de la última administración de la droga pueden incluir:

  • Desasosiego
  • Dolor en los músculos y en los huesos
  • Insomnio
  • Diarrea
  • Vómito
  • Escalofríos con piel de gallina (“romper en frío” o “cold turkey”)
  • Movimientos en forma de patadas (“kicking the habit”)

Durante este periodo, los usuarios también sienten deseos vehementes por la droga, lo que puede ocasionar que continúen o recaigan en su uso.

Uso en el embarazo

Además del riesgo de abortar espontáneamente, el abuso de la heroína durante el embarazo (en combinación con factores relacionados como la mala nutrición y la falta de cuidados prenatales adecuados) a menudo trae consecuencias adversas para el neonato, entre ellas, el bajo peso al nacer, un factor de riesgo importante de retraso en el desarrollo.

Cuando una mujer embarazada abusa regularmente de la heroína, corre el riesgo de que el bebé nazca físicamente dependiente de la droga y que sufra del síndrome de abstinencia neonatal (NAS, por sus siglas en inglés), un síndrome de abstinencia de drogas en los recién nacidos que requiere su hospitalización.

Según un estudio reciente, el uso de la buprenorfina (un medicamento para la dependencia de opioides) para tratar a las mujeres embarazadas adictas a los opioides, puede reducir los síntomas del NAS en los bebés y acortar su hospitalización.

Tratamiento 

Hay una serie de tratamientos, entre ellos, terapias conductuales y medicamentos, que son eficaces para ayudar a los pacientes a dejar de consumir la heroína y volver a tener una vida estable y productiva.

Los medicamentos incluyen la buprenorfina, la metadona y la naltrexona. La buprenorfina y la metadona trabajan adhiriéndose a los mismos receptores celulares que la heroína, pero con menos fuerza, ayudando así a la persona a dejar de depender de la droga y reducir los deseos de la misma.

Buprenorfina

La naltrexona bloquea los receptores de opioides y evita que el medicamento haga su efecto.

Algunos pacientes tienen problemas cumpliendo con el tratamiento con naltrexona, pero el desarrollo de una nueva versión de este tratamiento que es de acción prolongada y se administra mediante una inyección en el consultorio de un médico puede aumentar la eficacia de este tratamiento.

A veces se utiliza otro fármaco llamado naloxona como un tratamiento de emergencia para contrarrestar los efectos de una sobredosis de heroína.

Información del autor
  1. Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas; Institutos Nacionales de la Salud; Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos.
  2. CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=689748
  3. By Sasha Taylor [CC BY-SA 2.0], via Wikimedia Commons
  4. By Philipp von Ostau (Own work) [FAL, GFDL 1.2 or CC BY-SA 3.0], via Wikimedia Commons
  5. https://pxhere.com/es/photo/817256

Última actualización: [22 ̸ 06 ̸ 2019]