Ansiedad ¿Cómo controlarla?

Cuando se sufre ansiedad, de poco sirve:

“Cálmate, relájate y verás cómo te sientes mejor”.

Durante unos minutos se puede lograr, pero poco después ese enemigo temible volverá de nuevo para quitar el aire y las ganas.

Esto es así porque la ansiedad no es una enfermedad, sino un síntoma, el eco de un problema difuso, profundo y sin forma que es necesario clarificar y gestionar.

Sensaciones de la ansiedad  

  • Suele empezar con una presión en el pecho
  • Falta de aire
  • Hiperventilación
  • Agitación
  • Sentirse como dentro de una jaula
  • Más tarde llegará el dolor muscular
  • Cefalea
  • Problemas digestivos
  • Insomnio
“La ansiedad con miedo y el miedo con ansiedad contribuyen a robarle al ser humano su capacidad más esencial: la reflexión”
-Konrad Lorenz-

Los síntomas físicos se intensifican cada día más por esa combinación letal que conforman los pensamientos distorsionados, negativos en su mayoría y la sensación de amenaza constante.

No cambia que no se realice ninguna actividad o que se esté de vacaciones: si la mente está atrapada en ese túnel de oscuridad, de miedos y pensamientos catastrofistas, de nada va a servir la relajación.

En estos estados donde la persona es incapaz de razonar con claridad, hay muchas cosas que no van a ser útiles aunque así se crea.

Se puede hacer yoga, pintar mandalas, escuchar música y salir a caminar. Todas estas actividades son positivas, son relajantes y traen beneficios, no hay duda, pero son beneficios temporales que no dan solución al problema original: la Ansiedad.

El éxito a la hora de tratar los procesos de ansiedad reside en un enfoque multidisciplinar. La relajación es muy terapéutica, así como el apoyo de los seres queridos, el deporte y una alimentación equilibrada.

Sin embargo, se necesita una estrategia cognitivo-conductual que ayude a replantear ciertas cosas y hacer cambios.

Ansiedad

Estrategias para combatirla

1. Cuando algo preocupa se debe aprender a no huir o escapar de ello

Ana trabaja en una importante empresa. Entra cada día a las 8 de la mañana; sin embargo, desde hace unas semanas ha empezado a llegar tarde. Lo curioso es que sale de su casa a horario; sin embargo, justo cuando está a punto de tomar la autovía para dirigirse al lugar de trabajo, da la vuelta y conduce hasta una cafetería. Allí, se toma una infusión y se dice a sí misma que durante una hora no va a pensar en nada: solo quiere relajarse.

Como se puede deducir de este pequeño ejemplo, lo que hace la protagonista es “huir” de la raíz del problema. Se siente incapaz de ir a su trabajo.

Así, lo que puede empezar con un retraso en su hora de entrada, puede terminar en una baja laboral porque la presión, el miedo y la ansiedad harán que se vea incapaz de cumplir con su responsabilidad.

¿Cuál es la forma correcta de actuar en estos casos?

Este tipo de reacciones son completamente normales por una razón muy sencilla. Cuando el cerebro intuye una amenaza, dispara la liberación de cortisol para preparar al organismo de la huida o la lucha.

  • El problema con la evitación es que empeora la ansiedad a largo plazo, la intensifica.
  • Asimismo, y a medida que se repite esta conducta de huida, la persona se ve como incapaz de hacer frente a la situación. Por tanto, ese miedo se vuelve aún más amenazan- te.
  • Una estrategia útil en estos casos en lugar de huir, evitar o distraerse con otras cosas para no pensar en lo que preocupa, es racionalizar la situación mediante preguntas que empezarían con un “¿qué pasaría sí…?”
    • ¿Qué pasaría si le dijera a mi jefe que no me parece bien esto y aquello?
    • ¿Qué pasaría si mi jefe me diera la razón y mi situación laboral mejorará?
    • ¿Qué pasaría si perdiese el trabajo?
    • ¿Qué pasaría si pusiera todo mi empeño en buscar un trabajo que se ajustara a mi potencial?

2. No se debe alimentar el ciclón de los pensamientos rumiantes

La preocupación constante y obsesiva es el componente cognitivo de la ansiedad.

Uno de sus peores efectos colaterales es robar la capacidad de reflexión, de poder analizar las cosas con calma y desde perspectivas más lógicas y útiles. Es necesario por tanto tener muy en cuenta estas dimensiones.

  • Cuando algo preocupa, da miedo o molesta, la mente tiene la tendencia natural a crear un epicentro caótico con todos esos focos negativos. Al poco, surgen las emociones más adversas y esa sensación de amenaza que intensificará aún más la preocupación.
  • Un modo de detener ese círculo vicioso o ese uróboro que se muerde la cola, es tomando conciencia de ello y deteniéndolo.
  • En estos casos sí vienen muy bien los ejercicios de relajación progresiva, así como la respiración diafragmática. Sin embargo, cabe recordar que son útiles para calmar síntomas como la tensión muscular y la agitación interna.
  • Solo cuando se percibe que el cuerpo se halla más relajado y la mente más clara, se empieza a romper el ciclo del pensamiento negativo para traer nuevas opciones. Es bueno hacer propuestas, centrarse en el presente en lugar de anticipar cosas que aún no han ocurrido.
Para vencer el demonio de la ansiedad en el día a día, hay que poner metas a corto plazo sencillas, lógicas y positivas, además, hacer uso de un diálogo interno que en lugar de ser el enemigo, actúe como un aliado.

3. Negar la ansiedad o querer borrarla por completo no tiene sentido

Se debe tener muy claro que no tiene sentido querer borrar la ansiedad de nuestras vidas. Ella siempre va a estar ahí, porque es parte del ser humano, y por curioso que parezca también es útil para la supervivencia y la adaptación.

Importante reflexionar en estas ideas:

  • Se puede convivir con la ansiedad siempre y cuando no se convierta en una enemiga.
  • La mejor manera de convivir con la ansiedad es permitir que esté con nosotros pero observándola de cerca, controlandola y anticipando sus desencadenantes. Si no se hace así, será ella quien asuma el control de forma automática y sin avisar.
  • La ansiedad se volverá negativa en el momento en que se note que la vida queda bloqueada y limitada, afectando de algún modo -por pequeño que sea- las relaciones y desempeño laboral.

La ansiedad positiva puede actuar como una auténtica artesanía psicológica. Es ella quien invita a mejorar, a anticipar riesgos para resolverlos, ver oportunidades para aprovecharlas con todo el potencial, es ella quien nos libera de la dejadez y la pasividad para convertirnos en seres capaces de conquistar objetivos.

No hay un solo modo de afrontar y de gestionar la ansiedad; en realidad existen sin duda muchos caminos. Sin embargo, todo empieza por entender que:

La ansiedad es la mente queriendo ir más rápido que la vida.

Hay que parar el ritmo y empezar a hablar con nosotros mismos.

Información del autor
  1. La mente es maravillosa.
  2. https://lamenteesmaravillosa.com/
  3. https://pxhere.com

Última actualización: [22/06/2019]

 

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