Humidificador de vapor y salud

Última modificación el 08/05/2020 por Lorena Plazas

Humidificador

Un humidificador es un dispositivo para proporcionar humedad a un ambiente. Se compone básicamente de un reservorio de agua y de un sistema para liberarla de modo controlado y en forma de vapor. En esta guía se describirá en profundidad la importancia que tiene la humedad en el organismo y su entorno y los beneficios que brinda un humidificador.

Uno de los beneficios más importantes en el uso de un humidificador es que produce un mejor ambiente en el hogar o trabajo porque mejora la calidad del aire y esto ayuda sin dudas al bienestar general de la persona;  evitando o eliminando irritaciones respiratorias.

Tipos de humidificadores

Los humidificadores se dividen en dos categorías: vapor frío y vapor caliente.

Dentro de los humidificadores de vapor frío se encuentran:

  • Evaporativos: libera aire húmedo mediante un ventilador que insufla aire por un material mojado.
  • Ultrasónicos: crea una densa niebla de pequeñas partículas de agua a través de un sistema de vibraciones ultrasónicas. Suele emplear temperatura ambiente.

Dentro de los humidificadores de vapor caliente se encuentran:

  • Humidificadores de vapor: están diseñados para crear una humedad cálida del agua calentada.
  • Vaporizadores: origina vapor de agua caliente gracias a unos elementos eléctricos (p. ej., electrodos) que calientan el agua. Incluye un subtipo que enfría el vapor antes de salir de la máquina.

¿Cuál es la función del humidificador?

El principal objetivo teórico de un humidificador es proporcionar más agua tópica a las vías respiratorias superiores con el fin de evitar la lesión de la mucosa por la inspiración de aire seco. Además:

  • Prevenir la pérdida insensible de agua.
  • Fluidificar las secreciones del tracto respiratorio.
  • Humidificar el entorno en ambientes secos.
  • Reducir la inflamación por la vasoconstricción secundaria a la disminución de temperatura.

¿Cuando se indica el uso de un humidificador?

Está comprobado que el uso de humidificadores para el tratamiento de las enfermedades de las vías respiratorias superiores es beneficioso, como así también en estos signos y síntomas:

  • Resfriado común.
  • Laringitis (Vapor frio).
  • Disnea.
  • Cianosis.
  • Ansiedad y agitación por bronquiolitis.
  • Enfermedades de vías aéreas superiores.
  • Labios agrietados.
  • Senos paranasales secos.

Mantenimiento del humidificador

  • Cambiar diariamente el agua del reservorio.
  • Utilizar agua destilada.
  • Limpiarlo cada 3 días.
  • Vaciar el reservorio y usar un cepillo o estropajo para ello.
  • Eliminar cualquier resto depositado.
  • Secar bien todas las superficies.
  • Seguir las instrucciones del fabricante en cuanto a productos de limpieza y desinfectantes.
  • Si se emplean detergentes, aclarar varias veces para evitar la dispersión de productos químicos durante su uso.
  • Evitar que las superficies de alrededor del aparato estén húmedas o mojadas.
  • Antes de guardar el humidificador, limpiarlo y secarlo bien.
  • Guardar en un lugar seco.

Cuerpo humano y humedad

La humedad ambiental es la cantidad de vapor de agua que contiene el aire. Puede expresarse en términos de humedad relativa y de humedad absoluta. La humedad relativa es el porcentaje de vapor de agua que contiene el aire comparado con nivel de saturación y la humedad absoluta es el peso en gramos por litro de vapor de agua suspendido en el ambiente.

En condiciones normales, sea cual sea la humedad relativa y la temperatura, el aire llega a los pulmones a 37 °C y con el 100 % de humedad. Esta premisa se cumple gracias al acondicionamiento del aire. La mucosa y la submucosa nasal son las principales responsables de este hecho.

Las fosas nasales son capaces de humidificar el aire inspirado hasta el 80-90 % y de calentarlo hasta una temperatura de 32-34 °C. Si el aire entra a través de la boca, llegará a la subglotis mal acondicionado, más frío y seco. En ambos casos, la calefacción y humectación que faltan se complementan en las vías respiratorias traqueobronquiales.

Si se inhala aire a la temperatura corporal y totalmente saturado de agua se están proporcionando las mejores condiciones para el mantenimiento y correcto funcionamiento del epitelio mucociliar respiratorio. Esta infrecuente situación es beneficiosa para las vías respiratorias, pero no para el conjunto del cuerpo humano.

El acondicionamiento del aire inspirado por las vías respiratorias superiores se torna deficiente cuando una persona padece fiebre, congestión nasal, deshidratación o hiperventilación y a esto se le suma el estar en ambientes secos. En estos casos, la mucosa del árbol traqueobronquial tiene que aportar más humedad de lo que le es habitual, y presenta limitaciones.

¿Cuál es el nivel de humedad ideal ?

La humedad es la cantidad de vapor de agua presente en el aire. La cantidad de humedad varía según la estación del año, el clima y el lugar donde se vive. Generalmente, los niveles de humedad son más altos en el verano y más bajos en los meses de invierno. Lo ideal sería que la humedad del hogar se encuentre entre el 30 % y el 50 %.

El clima condiciona la humedad de una región en cada época del año. La humedad climática no puede controlarse, pero sí puede modificarse la del interior de una vivienda. Gran parte del tiempo se vive en recintos cerrados.

Aunque la humedad existente en una casa depende en parte del intercambio con el exterior (mayor o menor en función del material de construcción y del número de ventanas y puertas de que disponga), la vida (personas, animales y plantas) y el tipo de actividades que se realizan en su interior (ducha, cocina, lavado y secado de ropa, etc.) pueden hacerla variar de manera notable.

El grado de humedad ambiental puede variar, teóricamente, entre el 0 y 100 % y producir alteraciones en la salud humana. El ambiente seco provoca malestar físico por sequedad cutáneo – mucosa y por aumento de la electricidad electrostática.

El exceso de humedad ambiental, en particular a partir del 50 %, favorece el crecimiento de organismos biológicos, como hongos y ácaros, incrementándose el riesgo de enfermedades ocasionadas por éstos.

Problemas que ocasiona la humedad

Siempre que la humedad sea una preocupación, la temperatura debe tenerse en cuenta. Al aumentar la temperatura también aumenta la cantidad de vapor de agua que puede contener un gas, por lo que disminuye su humedad relativa. El vapor de agua existente es el mismo (humedad absoluta) pero la proporción que representa respecto al total es inferior. Un ejemplo práctico de esta circunstancia se observa con el uso de las calefacciones en invierno.

En muchos hogares con calefacción existe la costumbre de dejar un recipiente lleno de agua en las habitaciones para que al evaporarse disminuya la sequedad ambiental y sus efectos secundarios. Así como la temperatura elevada con escasa humedad relativa es desfavorable para la salud, también lo es con exceso de humedad, combinar temperaturas y humedad relativa altas puede ser peligroso, puesto que disminuye el grado de enfriamiento del cuerpo a través de la evaporación.

La humedad demasiado baja o alta puede causar problemas y ellos son:

  • Humedad baja: resequedad en la piel, irritación de los conductos nasales y la garganta y picazón en los ojos.
  • Humedad alta: puede hacer que el hogar se sienta congestionado y causar condensación en paredes, pisos y otras superficies, lo que desencadena el crecimiento de bacterias dañinas, ácaros del polvo y moho. Estos alérgenos causan problemas respiratorios y desencadenan brotes de alergia y asma.

¿Cómo medir la humedad en el hogar?

La mejor forma de analizar los niveles de humedad en una casa es con un higrómetro o con un psicrómetro, que es un poco más preciso. Este dispositivo, que parece un termómetro, mide la cantidad de humedad en el aire. Los higrómetros se pueden comprar en ferreterías y tiendas departamentales.

Recomendaciones en el uso de un humidificador

  • Mantener los vaporizadores calientes fuera del alcance de los niños. El vapor y el agua hirviendo puede causar quemaduras.
Información del autor
  1. Plazas Lorena. Licenciada en enfermeria. Trabajo propio.
Referencias bibliográficas
  1. https://comprarmihumidificador.com/pros-y-contras-humidificadores-de-vapor-frio-y-caliente/
  2. V. Trenchs Sáinz de la Maza, A. Domingo Garau, S.; 2002, Humidificadores domésticos: ¿qué se sabe de ellos?, Barcelona, España. Disponible en: https://www.analesdepediatria.org/es-pdf-S1695403302779101

Última actualización: [27/03/2020]